Un arnés puede quedar perfecto un mes y sentirse completamente distinto poco después. Los perros crecen, pierden o ganan peso, desarrollan músculo y cambian de pelo a lo largo del año. Eso significa que el ajuste del arnés no es algo que se comprueba una vez y se olvida.
Una revisión rápida de vez en cuando ayuda a que los paseos sean cómodos y a que tu perro se mueva con libertad y de forma natural. Aquí tienes cuándo conviene volver a comprobar el ajuste y en qué fijarte.
Cada cuánto debes revisar el ajuste del arnés de tu perro
En la mayoría de los perros adultos, revisar el ajuste cada pocas semanas es un buen hábito. No hace falta reajustar todo el arnés cada vez. Simplemente pasa las manos por las correas, comprueba cómo queda alrededor del cuello y del pecho y observa cómo se mueve tu perro durante el paseo.
En cachorros y perros jóvenes conviene revisarlo con más frecuencia. Su cuerpo puede cambiar rápido, sobre todo durante los estirónes. Un arnés que le quedaba bien hace dos semanas puede necesitar ya un pequeño ajuste.
Revisa el ajuste cuando tu perro crezca
Los cachorros son el ejemplo más claro, pero los perros adultos también pueden cambiar de forma con el tiempo. El crecimiento, el desarrollo muscular y los cambios normales de condición corporal pueden afectar a cómo queda el arnés.
Presta especial atención a la correa del pecho y a la zona alrededor del cuello. El arnés debe mantenerse en su sitio sin presionar el cuerpo. Tu perro debe poder caminar, girar y estirarse sin que las correas limiten su movimiento.
Si no estás seguro de cómo debe quedar el arnés, empieza por nuestra guía completa del ajuste del arnés. Explica paso a paso los puntos principales del ajuste.
Revisa el ajuste cuando cambie su peso
Incluso un pequeño cambio de peso puede afectar al ajuste. Si tu perro ha perdido peso, el arnés puede empezar a moverse más que antes. Si ha ganado peso, las correas que antes eran cómodas pueden notarse más apretadas.
Fíjate en señales como que el arnés se desliza hacia un lado, sube hacia la garganta o deja menos espacio alrededor del pecho. Son indicios útiles de que toca volver a ajustar las correas.
Revisa el ajuste cuando cambie el pelo
Los perros con un pelaje estacional más denso pueden sentirse muy distinto con el mismo arnés. En los meses fríos, el pelo extra puede hacer que el arnés quede más ceñido. Tras la muda, los mismos ajustes pueden quedar de pronto holgados.
Esto es especialmente importante en perros de pelo largo. No juzgues el ajuste solo por cómo se ve el arnés por fuera. Pasa los dedos por debajo de las correas y comprueba si el arnés queda pegado al cuerpo sin pellizcar el pelo.
Revisa el ajuste después de la peluquería
Un corte reciente puede cambiar el ajuste más de lo que imaginas. Si le han quitado mucho pelo a tu perro, puede que las correas necesiten un pequeño ajuste. Puede ocurrir lo contrario cuando el pelo vuelve a crecer.
Solo se tarda un minuto en comprobarlo, pero puede hacer que el arnés se sienta mucho mejor en el siguiente paseo.
Observa a tu perro mientras camina
La mejor revisión del ajuste no se hace solo con tu perro quieto. Mira también el arnés en movimiento.
Fíjate en cómo queda cuando tu perro camina, gira, olfatea y cambia de ritmo. Un arnés bien ajustado debe mantenerse estable sin desplazarse constantemente por el pecho o hacia la garganta.
Tu perro también debe poder mover los hombros con libertad. Si las correas estorban el movimiento natural, ajusta el arnés y vuelve a comprobarlo.
Qué tan apretado debe estar un arnés
El arnés debe sentirse seguro sin estar apretado. Un punto de partida habitual es que puedas deslizar un par de dedos entre la correa y tu perro, pero el ajuste exacto depende de la forma de tu perro y del diseño del arnés.
El arnés no debe quedar suelto, pero tampoco presionar el cuerpo. Sigue siempre las indicaciones de talla y ajuste del arnés concreto que uses.
Señales de que el arnés puede necesitar un ajuste
- El arnés empieza a deslizarse hacia un lado
- La parte delantera sube hacia la garganta
- Las correas se notan más apretadas que antes
- El arnés se mueve más durante los paseos
- Tu perro ha crecido, ha cambiado de peso o ha tenido un gran cambio de pelo
- El arnés queda distinto después de la peluquería
Ninguna de estas señales significa automáticamente que el arnés sea de la talla equivocada. Muchas veces basta con un pequeño ajuste.
Haz de la revisión del ajuste parte de tu rutina
Ya compruebas la correa antes de salir y te aseguras de que todo esté listo para el paseo. Añadir a esa rutina una revisión rápida del ajuste del arnés también tiene sentido.
No tiene por qué ser complicado. Toca las correas, mira cómo queda el arnés y observa a tu perro en movimiento. Si algo se ve distinto, ajústalo antes del siguiente paseo.
Nuestro Arnés en Y acolchado tiene cuatro puntos de ajuste, así que puedes afinar el ajuste a medida que tu perro cambia con el tiempo. Pip prueba cada producto en paseos reales porque la comodidad no es algo que queramos dejar al azar.
Una última comprobación antes de salir
Un buen ajuste del arnés no es una tarea de una sola vez. Tu perro cambia y el ajuste puede cambiar con él. Revísalo con regularidad, sobre todo tras el crecimiento, los cambios de peso, la peluquería o los cambios de pelo por temporada.
Un minuto dedicado a comprobar el ajuste puede hacer que todo el paseo sea mejor para los dos.