Un paseo extra largo es genial, hasta que a mitad de camino te das cuenta de que las bolsas de excrementos se han quedado en casa. Una lista sencilla y habitual te ayuda a salir de casa mucho más tranquilo.
Un arnés o collar bien ajustado
Antes de salir, comprueba que todo ajusta bien y que no hay daños visibles en los cierres, las correas ni los puntos de enganche.
Una correa adecuada
Elige una correa que encaje con el entorno. Una zona concurrida requiere una libertad distinta a la de una ruta tranquila.
Agua para el camino
La cantidad de agua que necesita tu perro depende de la temperatura, del esfuerzo, de la duración y de tu perro. En paseos más largos, asegúrate de que tu perro tenga acceso a agua potable.
Bolsas de excrementos: mejor una de más
Lleva más de las que crees que vas a necesitar. Tener un portabolsas enganchado a la correa hace menos probable que se te olviden.
Comprueba el tiempo y la ruta
El calor, el frío, la lluvia, el terreno y la distancia pueden influir en si una ruta es adecuada. Adapta tu plan a tu perro y no fuerces una distancia solo porque estaba en el plan.
Después del paseo
Revisa las patas y el pelo por si hay suciedad o irritación y dale a tu perro tiempo para descansar y beber.
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